Mientras miles de nicaragüenses tramitan arraigo, reagrupación familiar o residencia por cuenta ajena, existe una vía migratoria hacia España de la que casi no se habla en la comunidad: el visado de teletrabajador internacional, más conocido como “nómada digital”. Según cifras que manejan especialistas en movilidad internacional, las solicitudes de esta figura crecieron cerca de un 40 % interanual, y en lo que va de 2026 ya se contabilizan alrededor de 32.000 residencias concedidas. Si trabajás en remoto para una empresa o clientes fuera de España, esto te puede interesar.

Un visado pensado para el teletrabajo, no para buscar empleo aquí

Esta autorización nació con la Ley 28/2022, de fomento del ecosistema de empresas emergentes, conocida como “Ley de Startups”, en vigor desde diciembre de 2022. Su lógica es distinta a la de un visado de trabajo tradicional: no exige tener una oferta de empleo en España, sino demostrar que ya trabajás en remoto, ya sea con contrato para una empresa extranjera o como autónomo para clientes que no están mayoritariamente en territorio español.

Con esta figura, España buscó atraer talento cualificado que aporta ingresos y consumo al país sin competir por puestos de trabajo locales. Y aunque se piensa como un visado “para europeos o norteamericanos que trabajan para su empresa desde la playa”, en la práctica también está abierto a cualquier persona extracomunitaria — incluidos nicaragüenses — que cumpla los requisitos.

¿Quién puede pedirlo y qué exige en 2026?

Los requisitos principales, actualizados para 2026, son:

  • Trabajo 100 % remoto, sin modelos híbridos: contrato con una empresa radicada fuera de España (con al menos 3 meses de antigüedad y que autorice expresamente el teletrabajo), o actividad como autónomo/freelance para clientes mayoritariamente extranjeros.
  • Cualificación profesional: título universitario o de formación profesional de un centro de reconocido prestigio, o al menos 3 años de experiencia en funciones análogas a las que vas a desempeñar.
  • Ingresos mínimos: alrededor del 200 % del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) mensual — cerca de 2.849 €/mes en 2026 — más un 75 % adicional del SMI por el primer familiar que se reagrupe y un 25 % por cada uno más.
  • Seguro médico privado sin copagos, y sin antecedentes penales en España ni en los países donde hayas residido en los últimos cinco años.
  • No haber sido residente fiscal en España durante los cinco años anteriores a la solicitud.

Un punto importante: este visado no es una vía de regularización. Si ya estás en España en situación irregular, esta autorización no es la que te corresponde — para eso existen el arraigo social, sociolaboral o socioformativo, que ya cubrimos en otras notas.

Dos formas de tramitarlo

Hay dos caminos posibles, según dónde te encuentres:

  1. Desde fuera de España, solicitando el visado en el consulado español correspondiente. Se concede por 1 año.
  2. Ya estando en España con situación migratoria regular (por ejemplo, con visado de estudiante o estancia), tramitando la autorización directamente ante la Unidad de Grandes Empresas y Colectivos Estratégicos (UGE-CE), del Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones. Esta vía otorga hasta 3 años de entrada y tiene silencio administrativo positivo si la administración no resuelve en 20 días hábiles.

En ambos casos, la autorización es renovable por periodos de 2 años hasta un máximo de 5 años de residencia, siempre que se sigan cumpliendo los requisitos. Y a diferencia de otras vías, permite incluir a la familia directa (cónyuge, hijos, ascendientes a cargo) en el mismo expediente, de forma simultánea o después.

El otro atractivo: el beneficio fiscal

Quienes obtienen esta residencia pueden acogerse al régimen especial de impatriados, conocido popularmente como “Ley Beckham”. En vez de tributar por la escala progresiva del IRPF (que puede superar el 40 % en los tramos altos), se paga un tipo fijo del 24 % sobre los primeros 600.000 € anuales de ingresos, durante un máximo de 6 años. Es una de las razones por las que esta figura ha ganado tanta popularidad entre profesionales de tecnología, marketing y consultoría.

¿Por qué le importa esto a la comunidad nicaragüense?

Cada vez más nicaragüenses trabajan en remoto para empresas de Estados Unidos, Centroamérica o incluso Nicaragua mismo, en áreas como desarrollo de software, soporte técnico, diseño, contabilidad o atención al cliente. Para ese perfil, el nómada digital puede ser una alternativa real y más rápida que otras vías migratorias, con tiempos de resolución de semanas y no de meses.

No es una solución universal — exige ingresos que no todos alcanzan y no sirve para quien busca un empleo presencial en España — pero es una opción que muchas veces se desconoce, y que vale la pena evaluar si tu situación laboral encaja.

Recomendación práctica

Antes de iniciar cualquier trámite, verificá con detalle si tu contrato o actividad como autónomo cumple los requisitos de “teletrabajo internacional” y si tus ingresos declarables alcanzan el umbral exigido. Un error común es intentar tramitarlo con un contrato que en realidad depende de una empresa con actividad relevante en España, lo que puede derivar en denegación.

Fuentes y enlaces de interés